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Gente corriente

Veo gente corriendo se esconden de su locura ¡Qué viene el hombre del saco!   Veo gente riendo si bien por dentro dos quejidos y un  quebranto.   ¡Veo niños cantando! El gallo cacareando y los arboles arboleando.   Veo gente andando sobre camastro de espinas y los luceros soñando.   Veo gente hablando  de lo efímera que es la vida en velatorios y entierros   ¡Veo niños cantando! El gallo cacareando y los arboles arboleando.   ¡Veo gente soñando! Unos corriendo, otros andando ellos riendo, nosotros hablando  y los despiertos cantando. 

Historias

Un hombre... Tan solo amó.

La pregunta

Vengo

Expiro por no respirar vengo sin alma comprada de arena la alforja llena y camisa almidonada Paredes de grafitis de corazones partidos por esfera de reloj Un lugar es el destino o paso en el camino Alma no quiero sí amar no puedo a mujer, estrella o cielo Oh! Tierra que más puedo que sin alma no tengo dar amor a mujer, estrella o cielo.    

Noches de ronda

A mi abuela le pregunte cuál es el mejor amor y con risa socarrona ella me contestó: Galán caballero con caballo de cartón, todas las noches rondaba a la moza en el balcón. Una noche se hizo día, se prometieron los dos. Ante el altar se encontraron frente a frente los dos y un sequito al unisono esto fue lo exclamo; Te la pego el caballero, una pierna le faltó, ella de un suspiro al suelo se desplomo, el caballlero en sus brazos a la moza la atrapo. Mirándola a la cara el velo le despojo, dio un salto el caballero grito, ante el rostro de su moza vaya espanto se llevó. Salio caballero corriendo en su caballo veloz y la moza tristemente a su balcón se voto. De esta historia una cosa clara quedó no pongas peros ni escusas el amor no tiene trabas si das verdadero amor la abuela medio llorando esta enseñanza me dio.    

Entre dos orillas

Entre dos orillas sin timón y a la deriva semblantes marchitados de presentes olvidados por un viento abrasador. Cicatrices sin perdón ¡Gritos al corazón! Donde y cuando se perdió se lo llevó la razón y el tiempo lo sentencio. Entre dos verdades  ¡Quien fue el perdedor! Más fue la tierra sangrante testigo de nuestro amo r.    

LA CALETA

  De pie sobre muro frío y el faro parpadeando de chaquetón atavío guardo el mar que no es lo mío.   ¡Hay amor que desvarío! De compañía el ocaso y silencio como amigo grito amor donde te has ido.   ¡Hay Amor que desvarío! Entre cartas y postales la Caleta me decía; no es tierra lo que aparta si no la promesa vana lacrada sin despedida, prisionero del delirio.   ¡Hay Amor! ¡Qué desvarío!