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Gritemos

Levanten las manos los deshederados,  los desamparados y desvalidos, los que se abandonan, los indefensos y los más desfavorecidos. ¡Que levanten sus dos manos! Que las levanten hasta llegar al mismo cielo. Y gritemos con ellos los honestos,  los honrados y los justos, que nos oiga el Cóndor,  allá en los cielos  y nos sientan las raices de los sabios Tejos. Gritemos y gritemos  que nuestras lágrimas se vuelvan fuego. Nuestro grito no es sanguinario ni fiero,  es grito de un corazón, de un corazón sincero. Sabemos que somos pocos  unos pocos guerreros, la espada que nos conduce  templada en las profundidades  del mar Egeo. ¡Grita con nosotros! Espíritus valientes,  una vez más... que retumbe la tierra, el mar y cielo.     

Historias XVI

Todo mi cuerpo se estremeció, una extraña sensación de placer y dolor, unos instantes sublimes... esa risa loca que me produjo Manuel.

La puerta

Con los años te encontré, en la puerta me paré, una duda me envolvió. ¿El viaje terminó? Los años que dediqué, sin cuenta me acostumbré, a buscarte sin razón y sobrado de buena fe. Y ahora que te encontré. Medía vuelta la que dí, No me vaya a dar, dos alas para volar. Así que seguiré llamando a las puertas sin destino, sabiendo que puerta es, el final de mí camino.    

Trazos

Sin querer unos trazos dibujé, silueta de mujer. ¡Lancé aliento suspire! ¡Tomó vida la mujer! La mujer, que en su día imaginé.

Historias XV

-Si te acercas un poco más...  mi piel no resistirá tú presencia.

Historias XIV

Cuando le despojaron de sus ropas  y quedó  desnudo, fue el momento que más cerca de Dios estuvo.

Historias XIII

Hoy es uno de esos días que no me quiero levantar. Estar abrazado a la almohada y ver el mundo por la ventana. ¡Ya llega! ¡Esta muy cerca!   De fondo el sonido de los truenos. Silencio... el preludio de una gran tormenta.