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La bruma

Historias XIX La bruma despierta mí memoria. Jacqueline...     ¡Perdóname! Tú risa burlona, no la pude soportar...

Normalmente

Historias XVIII En una ciudad normal, en una casa normal, con un trabajo normal, vivé normalmente una mujer excepcional.

Historia XVII

Historias XVII Como cada día espero sus palabras, esas bellas palabras que me mantienen con vida, el último refugio, la última puerta entreabierta a la vida. ----- COMPUTER/MODELO XMIC 0023--- Mensaje N° 33 Mi amada Elis...

Del querer

Son las cosas del querer el dinero y el placer la belleza y el poder el prestigió y la mujer Son las cosas del querer Son las cosas del querer  más dinero, más placer más belleza, más poder más prestigió y entrepiernas de mujer Son las cosas del querer Son las cosas del querer más y más dinero más y más placer muchas más belleza el poder por el poder Y olvidaste lo importante el amor de una mujer son las cosas por las cosas el querer por el querer lo que te hizo perder el amor  de una hermosa mujer por las cosas del querer.

Gritemos

Levanten las manos los deshederados,  los desamparados y desvalidos, los que se abandonan, los indefensos y los más desfavorecidos. ¡Que levanten sus dos manos! Que las levanten hasta llegar al mismo cielo. Y gritemos con ellos los honestos,  los honrados y los justos, que nos oiga el Cóndor,  allá en los cielos  y nos sientan las raices de los sabios Tejos. Gritemos y gritemos  que nuestras lágrimas se vuelvan fuego. Nuestro grito no es sanguinario ni fiero,  es grito de un corazón, de un corazón sincero. Sabemos que somos pocos  unos pocos guerreros, la espada que nos conduce  templada en las profundidades  del mar Egeo. ¡Grita con nosotros! Espíritus valientes,  una vez más... que retumbe la tierra, el mar y cielo.     

Historias XVI

Todo mi cuerpo se estremeció, una extraña sensación de placer y dolor, unos instantes sublimes... esa risa loca que me produjo Manuel.

La puerta

Con los años te encontré, en la puerta me paré, una duda me envolvió. ¿El viaje terminó? Los años que dediqué, sin cuenta me acostumbré, a buscarte sin razón y sobrado de buena fe. Y ahora que te encontré. Medía vuelta la que dí, No me vaya a dar, dos alas para volar. Así que seguiré llamando a las puertas sin destino, sabiendo que puerta es, el final de mí camino.