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Poesía Erotíca del siglo XVI

 La leña de este fuego   Rapándoselo esta cierta hermosa, hasta el ombligo toda arremangada, las piernas muy abiertas,y asentada en una silla ancha y espaciosa.   Mirándoselo estaba muy gozosa, después que ya quedó muy bien rapada, y estándose burlando,descuidada, metióse el dedo dentro de la cosa.   Y como menease las caderas, al usado señuelo respondiendo, un cierto saborcillo le dio luego.   Mas como conoció no ser de veras, dijo << ¡Cuitada yo! ¿Qué estoy haciendo? Que no es ésta la leña de este fuego>>.      

Historias V

Me enseñarón todo para vivir... la risa vino conmigo.    

Historias IV

  Recuerdo las tardes de lluvia... Olor a tierra humeda y mis cabellos mojados.        

El Guiso

Vaya olla de guiso es una guisa, este guiso entre puchero te quiso, dos cucharas de miso, el amor que tanto quiso. Un soneto a la olla, una pizca de letrillas, dos partes de bellas coplas y la otra estribillo. ¡Vaya! ¡Vaya!,  Qué disparate de guiso, es una guisa, este guiso. Sabor a romero y tomillo, recuerdo la mujer que quiso, fué estrofa, soneto o verso, aderezo de este guiso. ¡Vaya empacho! qué indigesto, se nos atraganto un verso. ¡Vaya! ¡Vaya! Qué disparate de guiso, que guisa con este guiso. Cuando prepare estofado, solo con chorizo y miso, lo mejor para un buen guiso. 

SERENDIPIA

Vive la vida en mí, más allá la vida quiere vivir, es conmigo o sin mí. ¡Que quiere la vida de mí! ¡Qué! Si no es poder vivir conmigo o sin mí.   Perecer la vida quiere, no es dilema ni ensayo, no hay un porque ni tampoco un tanto, superarse a si,quiere. ¡Qué quiere la vida de mí!   Fenecer la vida quiere vida con más vida y alcanzar las más altas atalayas donde hombre y vida tienen su morada. Sin defecto,sin mancha y cristalina.   ¡Quiero la vida en mí! y por fin poder proclamar. ¡Qué no hay! ¡Qué no hay!   Vida sagrada sin ti.  

Historias III

Una mujer... un recuerdo.

Manuel

Manuel el poeta Manuel albañil de paleta y alma de poeta Cordabés de serranía, Madrileño de adopción su juventud la posguerra repleta de penurias y flaquezas Hombre del pueblo hombre sencillo y honesto de paleta en mano y de canasto libreto entre masa y ladrillo su quebradiza voz recita y recita. "Aquí estoy para vivir mientras el alma me suene, y aquí estoy para morir, cuando la hora me llegue, en los veneros del pueblo desde ahora y desde siempre. Varios tragos es la vida y uno solo trago es la muerte". A Manuel, 88 años Entona alegremente. "Varios tragos es la vida y uno solo trago es la muerte". Gracias por nuestro encuentro.